Quincuagésimo quinto período de sesiones
Tema 33 del programa
Cultura de paz
Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia
para los niños del mundo
Informe del Secretario General *
I. Introducción
1. El examen de la cultura de paz reviste una importancia
especial durante el 2000, Año Internacional
de la Cultura de la Paz. Además, prepara el terreno para
eventos especiales a lo largo del próximo decenio,
2001-2010, proclamado por la Asamblea General como
el Decenio Internacional de una cultura de paz y no
violencia para los niños del mundo. El Decenio Internacional
se enmarca dentro de una serie de otros Decenios
dedicados a señalar a la atención importantes temas,
entre los que cabe destacar los que son directamente
pertinentes, a saber: Tercer Decenio de la Lucha
contra el Racismo y la Discriminación Racial (1993-
2003), Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas
del Mundo (1994-2004), Decenio de las Naciones
Unidas para la educación en la esfera de los derechos
humanos (1995-2004) y Decenio de las Naciones Unidas
para la Erradicación de la Pobreza (1997-2006).
2. El Decenio Internacional de una cultura de paz y
no violencia para los niños del mundo puede ayudar a
establecer el rumbo de las Naciones Unidas a lo largo
del siglo XXI hacia la consecución de una comunidad
internacional justa y pacífica. En particular, el Programa
de Acción sobre una Cultura de Paz del Decenio,
aprobado por la Asamblea General en virtud de la resolución
53/243 B, de 13 de septiembre de 1999, aboga
en favor de un movimiento mundial en pro de una cultura
de paz y define ocho esferas de acción para el Año
Internacional de la Cultura de la Paz y para el Decenio.
Esas ocho esferas abarcan toda la gama de medidas necesarias
para la transición hacia una cultura de paz y no
violencia (párrafos 9 a 16 de la resolución de la Asamblea
53/243 B):
a) Cultura de paz a través de la educación;
b) Desarrollo económico y social sostenible;
c) Respeto de todos los derechos humanos;
d) Igualdad entre hombre y mujer;
e) Participación democrática;
f) Comprensión, tolerancia y solidaridad;
g) Comunicación participativa y la libre circulación
de información y conocimientos;
h) Paz y seguridad internacionales.
3. Todas esas esferas de acción han sido cuestiones
prioritarias de las Naciones Unidas desde su fundación;
la novedad radica en el vínculo establecido a través de
la cultura de paz y no violencia para forjar un único
concepto coherente. A menudo se han establecido vínculos;
así, por ejemplo, democracia, desarrollo y paz;
igualdad entre el hombre y la mujer y desarrollo y paz,
etc. Sin embargo, ésta es la primera vez en que todos
esos ámbitos se entrelazan de manera que la suma de
sus partes y la sinergia resultante pueden potenciarse
aún más.
4. Por otro lado, las medidas adoptadas en el futuro
serán especialmente pertinentes para la Conferencia
Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial,
la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia,
que se celebrará en 2001 en Sudáfrica. Además, sin
duda alguna resultarán una contribución fundamental
para el período extraordinario de sesiones de la Asamblea
General de 2001 que hará un seguimiento de la
Cumbre Mundial en favor de la Infancia. De hecho,
como ha subrayado la Asamblea, es necesario apoyar el
Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia
para los niños del mundo "en beneficio de todos
los niños del mundo" (párrafo 4 de la resolución de la
Asamblea 53/25).
5. Los niños deberían ser el centro de atención del
Decenio porque, como afirma la resolución en virtud
de la cual se establece el Decenio (resolución de la
Asamblea 53/25), se han causado enormes daños y padecimientos
a los niños mediante diversas formas de
violencia en todos los planos de la sociedad en el mundo
entero (sexto párrafo del preámbulo). La disminución
y la eliminación de esa violencia son el mayor regalo
que podemos ofrecer a nuestros niños. Se necesita
la concurrencia de dos enfoques. Ha de continuarse y
fortalecerse el movimiento mundial en pro de una cultura
de paz, iniciado durante el Año Internacional de la
Cultura de la Paz, con el fin de abarcar a todo el mundo,
en todos los planos de la sociedad, en la transición
de una cultura de guerra y violencia hacia una cultura
de paz y no violencia. Al mismo tiempo, las medidas
emprendidas durante el Decenio han de centrarse en
aquellos aspectos, especialmente en la educación, que
afecten de manera más directa a los niños. En este sentido,
la resolución de la Asamblea 53/25 reconoce específicamente
"la función que desempeña la educación
en lo que respecta a forjar una cultura de paz y no violencia,
en particular mediante la enseñanza de la paz y
la no violencia a los niños ..." (séptimo párrafo del
preámbulo).
6. Así pues, el presente informe ofrece un análisis
de cómo los niños pueden ser el centro de atención de
las medidas adoptadas en pro de una cultura de paz
(secc. II). A continuación del análisis se presenta una
estrategia organizativa para dar mayor impulso al movimiento
mundial en favor de una cultura de paz (secc.
III) y una visión de conjunto sobre las contribuciones
concretas realizadas por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO), el Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF) y otras instituciones del sistema de
las Naciones Unidas al Decenio (secc. IV).
II. Los niños son el centro de atención
7. Las acciones programáticas previstas en la resolución
de la Asamblea General 53/243 como base del
Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia
para los niños del mundo deberían orientarse específicamente
hacia las necesidades y la participación
de los niños, con el fin de hacer de ellos el centro de
atención del Decenio. Debería concederse prioridad a
la educación, especialmente la enseñanza de la paz y la
no violencia a los niños (séptimo párrafo del preámbulo).
Todas las demás esferas de acción en pro de una
cultura de paz habrían de conceder una atención especial
a los niños. Así, por ejemplo, los niños deberían
aprender los principios y prácticas democráticos
(apartado b) del párrafo 13 de la resolución de la
Asamblea 53/243 B) a través de la práctica en entornos
de aprendizaje tanto escolares como no escolares, y a
través de oportunidades significativas para la participación
en la sociedad civil. Además, las medidas adoptadas
en otras esferas, especialmente en las del desarrollo
(párr. 10) y la comunicación (párrafo 15 y, en particular,
el apartado f)), deberían medir sus resultados en
términos del efecto que tienen sobre los niños. Los niños
deberían estar presentes como participantes activos,
tanto como fuera posible, en las asociaciones y
sistemas de comunicación ideados para el Decenio.
8. La educación en pro de una cultura de paz y no
violencia debería seguir la orientación contenida en la
Declaración de los Derechos del Niño1 y la Convención
sobre los Derechos del Niño2 como "preparación del
niño para asumir una vida responsable en una sociedad
libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia,
igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos,
grupos étnicos, nacionales y religiosos y personas
de origen indígena" (apartado d) del párrafo 1 del
artículo 29 de la Convención sobre los Derechos del
Niño), siendo ésta una responsabilidad asumida no sólo
por las escuelas y otros establecimientos educativos,
sino también por los medios de comunicación (Ibíd.
artículo 17 a)).
9. Esto recuerda el mandato constitucional de la
UNESCO que sugiere "métodos educativos adecuados
para preparar a los niños del mundo entero para las
responsabilidades del hombre libre"3. Más recientemente,
ese enfoque ha quedado reflejado en las conclusiones
del Marco de Acción de Dakar: Educación para
Todos: cumplir nuestros compromisos comunes4, aprobado
por el Foro Mundial sobre la Educación (Dakar,
abril de 2000), a saber, "todos los niños, jóvenes y
adultos, en su condición de seres humanos tienen derecho
a beneficiarse de una educación que satisfaga sus
necesidades básicas de aprendizaje en la aceptación
más noble y más plena del término, una educación que
comprenda aprender a asimilar conocimientos, a hacer,
a vivir con los demás y a ser"5 .
10. La educación debería abordarse en el sentido amplio
del término; es decir, no se trata sólo de una educación
académica en las escuelas, sino también de una
educación extraescolar y no escolar en toda la variedad
de instituciones sociales, además de la familia y los
medios de comunicación. Debería implicar la plena
participación de gobiernos, organizaciones intergubernamentales
y la sociedad civil. La estrategia habría de
basarse en la ya adoptada por los ministros de educación
del mundo en favor de una educación para la paz,
los derechos humanos y la democracia6: un enfoque
que sea integral y multidisciplinario, en el que participen
todos los asociados en la educación y los diversos
agentes de socialización, incluidas las organizaciones
no gubernamentales y las organizaciones de la comunidad
en un proceso de participación democrática. Debería
incorporar la reflexión sobre sus propios valores,
actitudes y prácticas en vigor en relación con la resolución
pacífica de los conflictos, conscientes del efecto
que tienen como modelos de conducta para la gente joven.
La educación en favor de una cultura de paz debería
basarse en los principios universales y, al mismo
tiempo, cimentarse en las tradiciones y experiencias
propias de cada sociedad.
11. El contenido de la educación en pro de una cultura
de paz y no violencia debería fomentar los conocimientos,
habilidades, valores, actitudes y conductas
que corresponden a la definición contenida en la resolución
de la Asamblea General en virtud de la cual se
establece el Decenio (quinto párrafo del preámbulo de
la resolución de la Asamblea 53/25), es decir conocimientos,
habilidades, valores, actitudes y conductas:
o Que reflejen e inspiren la interacción y la participación
en la sociedad sobre la base de los principios
de libertad, justicia y democracia, todos los
derechos humanos, la tolerancia y la solidaridad;
o Que rechacen la violencia y procuren prevenir los
conflictos abordando sus causas profundas con
objeto de resolver los problemas mediante el
diálogo y la negociación;
o Que garanticen el pleno ejercicio de todos los derechos
y los medios para participar plenamente en
el proceso de desarrollo de la sociedad.
12. Entre las diversas medidas para promover una
cultura de paz y no violencia, en el plano tanto de la
educación académica como de la no académica, se incluyen
las siguientes:
o Capacitar al personal del Ministerio de Educación,
preparadores de maestros, administradores
escolares, organizaciones no gubernamentales,
maestros, facilitadores y líderes juveniles en el
contenido, los métodos de aprendizaje y las aptitudes
necesarios para fomentar la paz y la no
violencia, en el entendimiento de que dicha capacitación
permitirá a los adultos crear entornos en
los que no sólo se enseñe sobre cultura de paz, sino
que también se plasme ésta en las políticas y
prácticas del aula, la escuela y otros entornos de
aprendizaje;
o Revisar los materiales del programa de estudios,
especialmente de los libros de texto de historia,
para promover la comprensión mutua, fortalecer
la cohesión social y eliminar los prejuicios o estereotipos
contra ciertos grupos;
o Elaborar nuevos materiales de programas de estudio
que aborden la paz, la no violencia y los derechos
humanos de forma coherente con la cultura y
el entorno de aprendizaje;
o Producir y difundir materiales educativos y libros
de texto que impartan una cultura de paz y de
derechos humanos y que ofrezcan directrices a
los maestros y al personal encargado de asuntos
educativos;
o Ofrecer oportunidades de aprendizaje a todos los
miembros de la comunidad escolar o de cualquier
otro entorno de aprendizaje (niños, padres, maestros/
facilitadores, administradores) para que participen
en la toma de decisiones democráticas y
en los procesos de gestión de los asuntos públicos,
cuando proceda;
o Promover el pluralismo lingüístico y alentar el
multilingüismo, incluida la alfabetización y la
educación en la lengua materna y en las lenguas
locales de los grupos minoritarios, como derecho
humano fundamental;
o Crear una red de instituciones nacionales, organizaciones
no gubernamentales y especialistas en
educación cívica con miras a integrar los diversos
enfoques relacionados con la educación en favor
de una cultura de paz dentro de un marco conceptual
común;
o Potenciar los proyectos piloto como medio para
coordinar y alentar las actividades experimentales
que promueven la educación en favor de la comprensión
y la cooperación internacionales;
o Alentar la evaluación de proyectos relativos a una
cultura de paz para calibrar su efecto real sobre
los conocimientos, habilidades, actitudes, valores
y conductas de sus destinatarios;
o Elaborar métodos de resolución pacífica de los
conflictos y de no violencia en contextos educativos
académicos y no académicos, así como en todo
el ámbito de la comunidad para incluir enfoques
de resolución de los conflictos tradicionales,
métodos que tengan en cuenta el clima político
actual y las nuevas tecnologías de la información,
cuando proceda;
o Fortalecer el papel activo que cumplen la familia
y la comunidad local en un enfoque participativo
para definir lo que significa una cultura de paz y
cómo ha de promoverse ésta en el contexto local;
o Elaborar programas educativos especiales para
los niños que son víctimas de conflictos violentos,
tales como huérfanos, refugiados, desplazados
e incluso niños soldados, así como programas
especiales para los niños que son víctimas de la
marginación, la falta de vivienda y la pandemia
del síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(SIDA) en muchas partes del mundo, incluidos
los países desarrollados;
o Reconocer que los enfoques para promover una
cultura de paz y no violencia no son los mismos
en sociedades sin conflictos armados que en sociedades
en las que existen intolerancia y disturbios
generalizados, sociedades con conflictos armados
o sociedades que acaban de salir de un
conflicto armado.
13. En el plano de la educación no académica (extraescolar),
se pueden hacer muchas cosas para fomentar
una cultura de paz. A través de la participación activa
en deportes, danza, teatro y otras actividades atléticas y
artísticas, los niños aprenden lo que significa el juego
limpio, a compartir y otros valores, actitudes y conductas
de una cultura de paz. Al mismo tiempo, aprenden
como observadores y consumidores de una variedad
casi infinita de productos de comunicación artísticos:
libros, películas, pinturas, teatro, danza, acontecimientos
deportivos, música, juegos. Como señala la
Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura
de Paz, todos los que participan en la creación de esos
productos, tienen la obligación de potenciar, a través de
éstos, los valores, actitudes y conductas de una cultura
de paz. Al mismo tiempo, deberán abstenerse de divulgar
la violencia, intolerancia, racismo y explotación
sexual.
14. Los medios de información resultan especialmente
importantes. Los avances en la tecnología de la
comunicación han aumentado enormemente tanto la
cantidad de tiempo que cada persona les dedica como
la eficacia de los mensajes recibidos. Esto resulta particularmente
importante en relación con los niños, que
son muy vulnerables porque no disponen de la experiencia
suficiente para poder evaluar los mensajes que
reciben. Cada día los niños se ven expuestos a la influencia
de la violencia excesiva en la prensa, la televisión,
el cine, los juegos de vídeo, la Internet, y no sólo
en las películas, sino también en los dibujos animados,
historietas cómicas, incluso programas de noticias. La
explotación sexual, especialmente el abuso sexual de
los niños, ha penetrado gran parte de los medios de
comunicación, especialmente en Internet.
15. Con el fin de corregir esta situación y para garantizar
que todos los medios de comunicación contribuyan
a una educación que fomente una cultura de paz, se
requieren medidas concertadas en todos los planos de
la sociedad. Toda persona, como tal y por su función
profesional y social, y todas las instituciones de la sociedad,
tienen importantes misiones que cumplir:
o Los niños y los adultos jóvenes conforman el
grupo más importante al que se dirigen gran parte
de los medios de comunicación. Deben aprender a
discernir y a evaluar los productos que les ofrecen
los medios de comunicación, tanto en lo que respecta
a su contenido ético como a su veracidad
(por ejemplo, en el caso de imágenes violentas).
Con esas herramientas a su disposición, pueden
ejercer una influencia poderosa sobre los medios
de comunicación. Del lado positivo, como consumidores
de los medios de comunicación, pueden
exigir de manera colectiva productos que redunden
en su beneficio. Y del lado negativo, pueden
pasar por alto o rechazar productos que
promueven la violencia, la intolerancia y la
explotación;
o La familia, que proporciona apoyo y valores
afectivos, es un factor clave que permite a niños y
adultos jóvenes distinguir, evaluar e influir las
producciones de los medios de comunicación.
Debería prestarse ayuda a la familia mediante,
por ejemplo, materiales pedagógicos, campañas
de los medios de información, etc.;
o Los maestros, de todas las disciplinas, son especialmente
importantes en la educación de los niños
para que éstos puedan discernir y evaluar las
producciones de los medios de comunicación, tarea
para la cual deberían recibir aliento y apoyo
especifico;
o Las escuelas, las asociaciones de padres y las comunidades
locales pueden cumplir una misión
importante por la influencia que ejercen sobre los
niños, la familia y la sociedad en su conjunto,
contribuyendo a inculcar valores básicos y aptitudes
para potenciar su sentido crítico y a transmitir
experiencias con respecto a la adopción de medidas
colectivas como consumidores;
o Las organizaciones e instituciones de consumidores
cumplen una importante misión al vigilar los
medios de comunicación, analizar sus efectos,
ofrecer información y materiales educativos y
ayudar a organizar y ejercer la presión colectiva
de los consumidores sobre quienes producen y
distribuyen los productos de los medios de
comunicación;
o Las autoridades locales, los parlamentos y los gobiernos
nacionales deberían alentar a los medios
de comunicación para que fomenten una cultura
de paz y no violencia, así como vigilar y regular
dichos medios para acabar con la intolerancia, el
abuso sexual y la violencia excesiva;
o Las organizaciones intergubernamentales tienen
una misión especial que cumplir, no sólo como
defensores, sino también como asesores para que
autoridades locales, parlamentos y gobiernos nacionales
regulen su uso, puesto que gran parte
de los medios de comunicación trascienden
las fronteras nacionales, como es el caso de la
Internet;
o Escritores, diseñadores, productores, distribuidores,
gerentes, propietarios, accionistas y empresarios
de los medios de comunicación en general
son, en última instancia, los responsables del
contenido y el efecto de las producciones de los
medios de comunicación. Por consiguiente, sobre
ellos recae la responsabilidad principal de evitar
la intolerancia, el abuso sexual y la violencia excesiva
y de alentar los valores, actitudes y conductas
de una cultura de paz y no violencia. Los
productores de los medios de comunicación deberán
plantear iniciativas para sensibilizar, capacitar
y/o abogar en favor de una cultura de paz que
aborde los intereses de esos grupos, incluidas las
fuerzas del mercado que influyen en el contenido
de los medios.
III. Estrategia organizativa del
movimiento mundial en favor
de una cultura de paz
16. La Declaración y el Programa de Acción sobre
una Cultura de Paz, al tiempo que constituyen la base
del programa de acción del Decenio, han pedido el desarrollo
de un "movimiento mundial en favor de una
cultura de paz"(párrafo 6 de la resolución de la Asamblea
General 53/243 B). La estrategia necesaria para
ese movimiento mundial, iniciado ya durante el Año
Internacional de la Cultura de la Paz, se corresponde
con la estrategia general propuesta por el Secretario
General en la Asamblea del Milenio, que hace hincapié
en las relaciones de colaboración y en las nuevas
tecnologías de la información (véase el informe del Secretario
General titulado "Nosotros los pueblos: la función
de las Naciones Unidas en el siglo XXI"
(A/54/2000), Parte V).
17. La resolución de la Asamblea General 53/243 B,
con miras a iniciar el movimiento mundial en favor de
una cultura de paz, hace un llamamiento para alentar y
fortalecer las asociaciones entre los diversos agentes
(Estados Miembros, sociedad civil y el sistema de las
Naciones Unidas, en particular la UNESCO) tanto a
nivel bilateral como multilateral (párr. 2 a 6). De esa
forma, puede utilizarse el amplio ámbito del concepto
de una cultura de paz para coordinar y pactar las medidas
de movimientos e instituciones gubernamentales y
no gubernamentales existentes que sólo pueden abordar
una de las diversas esferas de acción o un número muy
reducido de éstas. Debería invitarse a los diversos asociados
para que celebraran juntos sus logros en relación
con el establecimiento de una cultura de paz y no violencia
en actos anuales en cada uno de los países, coincidiendo
con el Día Internacional de la Paz. La experiencia
de la celebración del Año Internacional de la
Cultura de la Paz en 1999 y 2000 demuestra que sería
útil fijar un día concreto del año para la celebración de
dicha efemérides, en lugar de unirlo al día de apertura
del período de sesiones de la Asamblea, porque esta fecha
no se anuncia con el tiempo suficiente para la planificación
adecuada de los actos.
18. La resolución de la Asamblea General 53/243 B
(párr. 7) concede prioridad al intercambio de información
entre los diversos agentes sobre sus iniciativas en
favor de una cultura de paz. Las medidas destinadas a
apoyar la comunicación participativa y la libre circulación
de información y conocimientos debería incluir
una mayor utilización de las nuevas tecnologías de la
información, entre otras, la Internet (párrafo 15 y, especialmente,
el apartado f)). Las nuevas tecnologías de
la información proporcionan un instrumento sin precedentes
para que los asociados de todo el mundo coordinen
los esfuerzos locales y para hacer realidad el surgimiento
de una "conciencia mundial" en aquellos que
participan en esos trabajos locales, al sentirse parte de
un movimiento mundial.
19. La duración y ulterior evolución del movimiento
mundial en favor de una cultura de paz dependen de la
actividad sostenida de los más de 200 comités y centros
de coordinación nacionales, los miles de organizaciones
y las decenas de millones de individuos que ya
participaron en el Año Internacional de la Cultura de la
Paz, así como de los nuevos países, organizaciones e
individuos que se unirán en los próximos años. Es precio
que las Naciones Unidas sigan coordinando este
movimiento en dos sentidos. En primer lugar, las Naciones
Unidas proporcionan una fuente de legitimidad
al reconocer los centros de coordinación nacionales y
crear relaciones de colaboración organizativas, contribuyendo
de esa forma a velar por la universalidad del
movimiento y a garantizar que sus principales participantes
actúen en armonía con los principios de una
cultura de paz. En segundo lugar, ofrece una marco de
comunicación a través del cual los agentes pueden intercambiar
información sobre lo que están haciendo y
los participantes estar seguros de que sus acciones en el
plano local forman parte de un movimiento a escala a
mundial.
A. Alianzas
20. La creación de comités nacionales para el decenio
en los Estados Miembros se basará en el sistema de
centros nacionales de coordinación y comités nacionales
ya establecidos para coordinar el Año Internacional
de la Cultura de la Paz. Estos centros de coordinación y
comités nacionales, que en la primavera del año 2000
ya funcionaban en más de 160 Estados Miembros, se
basan en las Comisiones Nacionales de la UNESCO y
en las oficinas de la UNESCO sobre el terreno en los
países interesados, así como en los coordinadores de
las Naciones Unidas en cada país. En la mayoría de
esos países los gobiernos nacionales ya participan de
forma activa, en ocasiones incluso a nivel de Jefes de
Estado, y en muchos países también participan los
parlamentos nacionales y regionales. Se debería prestar
atención especial a la participación de los jóvenes en
los comités.
21. La creación de alianzas con la sociedad civil a fin
de aplicar medidas que contribuyan a una cultura de
paz se fundamentará en el sistema de acuerdos ya establecido
para el Año Internacional de la Cultura de la
Paz. La base de esta red de alianzas está formada por
las organizaciones no gubernamentales internacionales
asociadas con la UNESCO, que representan a decenas
de millones de miembros, así como otras organizaciones
no gubernamentales internacionales asociadas únicamente
con el Departamento de Información Pública o
el Consejo Económico y Social. Paralelamente, en los
planos local y nacional los centros de coordinación nacionales
han establecido alianzas con un gran número
de asociaciones, universidades, escuelas, organizaciones
de medios de información y empresas, que deberían
ampliarse aún más. En este sentido, se debería dar
especial importancia a las alianzas con las ciudades, los
pueblos y los parlamentos nacionales, a los que podría
alentarse a que crearan planes de acción y promulgaran
leyes para una cultura de paz y de no violencia, y con
las organizaciones de jóvenes.
B. Nuevas tecnologías de la información
22. El sistema de comunicaciones creado durante el
Año Internacional de la Cultura de la Paz continuará
funcionando y podrán acceder a él todos los que participan
en la labor del Decenio. El sistema incluye dos
sitios en la Red dedicados al Año Internacional de la
Cultura de la Paz, uno para utilización exclusiva de los
asociados y otro para el público en general. La información
que introducen los asociados en su sitio exclusivo,
sus acontecimientos, sus artículos de prensa y las
firmas del Manifiesto 2000 que han reunido (véase
párr. 23) se incluyen automáticamente en el sitio para
el público a fin de dar una perspectiva actualizada del
estado del movimiento mundial en pro de la cultura de
paz.
23. Aprovechando plenamente las nuevas tecnologías
de la información, la red mundial de aliados internacionales
y de centros de coordinación nacionales y asociados
ha reunido millones de firmas del Manifiesto
2000, con las que cada signatario se compromete a
practicar una cultura de paz y no violencia en su familia,
escuela y comunidad. Los seis puntos del Manifiesto
2000 (respetar todas las vidas, rechazar la violencia,
liberar su generosidad, escuchar para comprenderse,
preservar el planeta y reinventar la solidaridad)
fueron escritos por Premios Nobel de la Paz para traducir
las esferas de acción de una cultura de paz seleccionadas
por la Asamblea General de las Naciones Unidas
en una pedagogía de la vida cotidiana. Las escuelas y
los escolares han tomado la iniciativa en la adopción y
difusión del Manifiesto. Un porcentaje creciente de
signatarios ha enviado sus firmas por la Internet junto
con su dirección de correo electrónico en la cual pueden
recibir información sobre medidas a nivel local y,
al mismo tiempo, estar vinculados con el movimiento
mundial.
Redes de comunicación de proyectos locales
24. En la medida de lo posible, se invitará a cada persona
que firme el Manifiesto a participar en proyectos
locales que promuevan una o más de las ocho esferas
de acción de una cultura de paz y no violencia. Esto será
posible mediante un sistema de comunicación por la
Internet que proporcionará información sobre los proyectos
locales realizados por los asociados que han
firmado acuerdos para el Año Internacional de la Cultura
de la Paz. Se trata de un sistema participatorio, ya
que cada proyecto asociado es responsable de introducir
directamente su información, y de proporcionar,
además de una breve descripción de la labor que realiza,
información sobre lo que puede proporcionar y lo
que desearía recibir a cambio de otros proyectos, en
suma, un mercado "en línea" de iniciativas locales.
Red moderada de intercambio de información
25. Además, se invitará a las personas que firmen el
Manifiesto a ser reporteras (y moderadoras, si desean
recibir capacitación) de una red mundial de sitios multilingües
en la Internet que proporcionará información
sobre actividades y acontecimientos que promueven
una o más de las ocho esferas de acción de una cultura
de paz. Se han creado alianzas para establecer sitios en
inglés, francés, español, árabe, ruso y chino, y el número
de idiomas posibles es ilimitado. Se trata de un sistema
innovador basado en una amplia red de sitios asociados
en la Red que cumplen los principios básicos de
una cultura de paz, con moderadores voluntarios capacitados
en cada sitio en la Red que ayudan por correo
electrónico a los reporteros a redactar sus informes a
fin de que éstos cumplan los criterios ("reglas del juego")
antes de publicarlos en línea. Entre otros efectos,
esta red debería aumentar la demanda de películas,
programas de vídeo y juegos que promuevan los principios
de una cultura de paz, y se dará prioridad a los
informes de las escuelas y los escolares.
26. A fin de que la mayoría de la población mundial
que no tiene acceso a la Internet participe en el intercambio
de información sobre la labor del Decenio, se
deberían hacer esfuerzos especiales por aumentar el acceso
a las nuevas tecnologías a los que no disponen de
ellas. En este sentido, las experiencias de iniciativas
interactivas en la Red, tales como el proyecto del
UNICEF para los jóvenes "La Juventud Opina"
(http://www.unicef.org/voy) y la página para adultos
"Los profesores Conversan sobre el Aprendizaje"
(http://www.unicef.org/teachers) contienen información
útil para subsanar la disparidad digital.
27. Además, debe prestarse especial atención a los
sistemas de comunicación que no se basen en nuevas
tecnologías pero que puedan alentar la inclusión de todos
los segmentos de la sociedad en las actividades del
Decenio.
IV. Medidas adoptadas por la
Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO)
y otras instituciones del sistema
de las Naciones Unidas
28. En la elaboración de una nueva estrategia a mediano
plazo (2002-2007), la UNESCO tendrá plenamente
en cuenta la contribución de la Organización para
aplicar el Programa de Acción sobre una Cultura de
Paz aprobado por la Asamblea General de las Naciones
Unidas. En particular, la UNESCO desempeñará un papel
primordial en el fomento de la educación para una
cultura de paz dentro del marco del Foro Mundial sobre
Educación para Todos (Dakar, 2000) y la estrategia que
se detalla supra. Las actividades de la UNESCO para el
Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia
para los niños del mundo se coordinarán con las
actividades emprendidas para el Año de las Naciones
Unidas del Diálogo entre Civilizaciones (2001) y el seguimiento
del Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia
(1995). A fin de hacer frente a aspectos concretos
de la violencia que los niños son los primeros
en padecer, se dará apoyo a iniciativas de educación
después de los conflictos, a los medios de información
independientes que proporcionen espacios para
el diálogo y la comprensión mutua en zonas de conflicto
y tensión, y a las medidas de promoción que hagan
frente a la cuestión de la violencia en los medios
de información.
29. La UNESCO debería continuar desempeñando su
importante papel de coordinación del movimiento
mundial en pro de una cultura de paz. Basándose en los
logros del Año Internacional de la Cultura de la Paz,
del que fue centro de coordinación, la UNESCO debería
ser el organismo rector del Decenio y responsable
de los aspectos interinstitucionales de los programas y
actividades a nivel de todo el sistema de las Naciones
Unidas y de otras organizaciones interesadas. Esto incluirá
la organización de exámenes y evaluaciones de
la aplicación del Programa de Acción del Decenio a
mitad del período en 2005 y al finalizar el Decenio en
2010. La UNESCO continuará coordinando la red de
comités nacionales y de centros de coordinación nacionales
creados durante el Año Internacional para que
puedan convertirse en la base de la movilización nacional
durante el Decenio. Igualmente, la organización
coordinará la transición del Año al Decenio que realizará
la red de alianzas con las organizaciones internacionales.
La UNESCO continuará ampliando y poniendo
a disposición del público los diversos sistemas de
comunicación por Internet establecidos durante al Año
Internacional a fin de que puedan prestar servicios a
todos los que trabajan para el Decenio.
30. El UNICEF cree que la educación es una estrategia
primordial para prevenir los conflictos y la intolerancia
y crear condiciones propicias para la paz. Ha
creado una amplia variedad de programas de educación
para la paz cuyo objetivo es: a) proporcionar a los niños
las técnicas necesarias para resolver los conflictos
cotidianos, tales como técnicas de comunicación y de
solución de problemas; b) dar a los niños experiencias
positivas y enriquecedoras que promuevan su autoestima
y confianza y c) lograr que los niños comprendan
mejor a los demás pueblos y culturas, para reducir los
estereotipos negativos y promover la diversidad y los
valores universales. La labor del UNICEF en esta esfera
se ha guiado por el artículo 29 de la Convención sobre
los Derechos del Niño, y tal como declara el
UNICEF en su "Programa contra la guerra", "las controversias
pueden ser inevitables, pero la violencia no
lo es. A fin de prevenir ciclos continuos de conflictos,
la educación debe intentar promover la paz y la tolerancia,
no alentar el odio y las sospechas".
31. Entre las muchas iniciativas del UNICEF se
cuentan las siguientes:
o El proyecto "Educación para resolver Conflictos"
en Sri Lanka que ha llevado métodos de solución
de problemas por medios pacíficos y técnicas de
comunicación al sistema de escuelas primarias,
con el objetivo de ayudar a reconciliar a comunidades
divididas y prevenir futuros conflictos. Se
han beneficiado del programa más de 1 millón de
niños de escuelas primarias y el enfoque se está
introduciendo en el ciclo secundario. Se han
creado guías y manuales de capacitación para
profesores y se han celebrado seminarios para
concienciar a los productores de los medios de información
sobre cuestiones relativas a la violencia
y alentar a los medios de comunicación dirigidos
a los niños a que promuevan valores y actitudes
más pacíficos;
o El proyecto "Valores para la Vida", en Egipto, ha
creado materiales interactivos para ayudar a los
niños que reciben educación no académica a adquirir
técnicas de cooperación, comunicación, y
respeto por las diferencias de género y religiosas;
o El proyecto "Movimiento de los Niños por la
Paz" en Colombia, que comenzó como una campaña
de movilización social para alentar a los niños
de toda la nación a que votaran sobre los derechos
que consideraran más importantes; el aumento
de conciencia sobre cuestiones relativas
a la paz y a la justicia social que se produjo ha
conducido a la participación de los jóvenes en
marcha por la paz, a proyectos de niño a niño para
niños desplazados internos y a proyectos de
promoción de la paz en las escuelas;
o El proyecto de "Educación para la Paz" en el cual
el UNICEF y el Gobierno de Rwanda han cooperado,
que tiene tres componentes principales. Se
han integrado en el plan de estudios de las escuelas
primarias los conocimientos y aptitudes necesarios
para la cooperación y solución de conflictos.
Los campamentos juveniles de solidaridad
han reunido a jóvenes de los dos principales grupos
étnicos con el objetivo de aplicar los Principios
de Educación para la Paz mediante proyectos
comunitarios especiales que contribuyen a la reconstrucción
nacional. También se ha incluido un
enfoque de Educación para la Paz en los programas
no académicos de alfabetización, en especial
los dirigidos a las niñas y las mujeres.
32. El UNICEF está evaluando su proyecto de educación
para la paz, haciendo hincapié en especial en las
repercusiones sobre el comportamiento de los destinatarios
de los proyectos. En mayo de 2000 el UNICEF
patrocinó un seminario sobre la evaluación de proyectos
de educación para la paz a fin de alentar a los oficiales
de proyectos a que reflexionaran sobre cuestiones,
diseños, indicadores, métodos e instrumentos de
evaluación apropiados. En 2000 se publicará un documento
de trabajo en el que se resumirán las experiencias
en esta esfera de las oficinas del UNICEF en los
países.
33. El UNICEF ha elaborado un documento de trabajo
sobre educación para la paz en el que se aborda la
educación para la paz como proceso de promoción de
las técnicas, aptitudes y valores necesarios para lograr
cambios en el comportamiento que permitan a los niños,
a los jóvenes y a los adultos prevenir los conflictos
y la violencia, tanto manifiestos como estructurales, resolver
los conflictos pacíficamente y crear condiciones
que conduzcan a la paz, ya sea a nivel intrapersonal,
interpersonal, entre grupos, nacional o internacional.
34. Además de sus programas, se alienta a todos los
miembros del sistema de las Naciones Unidas a que su
red de asociados, incluidos los de la sociedad civil,
participen en la labor del Decenio y aborden las necesidades
y la participación de los niños en el contexto
del movimiento mundial en pro de una cultura de paz.
Notas
1 Resolución de la Asamblea General 1386 (XIV).
2 Resolución de la Asamblea General 44/25, anexo.
3 Constitución de la UNESCO, inciso b) del apartado 2 del
artículo 1. Se encontrará en
http:/www.unesco.org/confgen/enold/articles
/constit.htm#1.
4 Se encontrará en http://www2.unesco.org/wef/en-
conf/dakframeng.shtm
5 Ibíd., párr. 3.
6 Véase Declaración y Marco de Acción Integrado sobre la
Educación para la Paz, los Derechos Humanos y la
Democracia, que figura en el informe del 44° período de
sesiones de la Conferencia Internacional de Educación,
Ginebra, 3 a 8 de octubre de 1994, específicamente el
párrafo 14 del Marco de Acción. Se encontrará en
http://www.unesco.org/education/pdf/34-69.pdf.
También se puede consultar en UNESCO, Documentos
de la Conferencia General, 28° período de sesiones,
París, 25 de octubre a 16 de noviembre de 1995, vol. 1,
Resoluciones (París, UNESCO, 1996), cap. IV.A.5.41,
anexos I y II.